No Vaya Ser Que Nos Deslicemos

   “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.” (Hebreos 2:1-4, 1Corintios 9:27)

 

Luego de haber obtenido tan gran salvación, es tiempo y|u ocasión para afirmarnos más a la roca firme que es Cristo Jesús, porque Él es el camino al Padre, debemos de orad sin cesar, de velar porque su llegada sé que está cerca, aunque la tienen por tardanza y hasta dicen que El Señor no viene por ahora, yo seguiré en mis asuntos, si el día y la hora nadie la sabe y hablo explícitamente de gente cristiana y luego de los del mundo, porque hay un juicio, una depuración sobre la Casa de Dios y si aun estando en La Casa de Dios nos salvamos con dificultad que será de lo que están afuera.

“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.(1Pedro 4:17-19).

Porque todos los Hijos de Dios tenemos que padecer como padeció el Cristo, que siendo justo murió por los injustos: “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;” (1Pedro 3:18).

Así estamos siendo probados, como el oro: “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,” (1Pedro 1:6-7).

Pero padeciendo tenemos que mantenernos sin deslizarnos, buscando las cosas del Reino y descansando en El Señor, es necesario pasar por ciertos padecimientos para cuando llegue aquel día estar de pie delante del Hijo del hombre, solo revestirnos de las armaduras de Dios solo así podremos resistir las cosas extrañas para el cuerpo carnal, pero necesarias para lo espiritual, porque lo carnal se adecua a lo carnal y lo espiritual a lo espiritual y nuestra batalla no es contra sangre ni carne, sino contra las tinieblas, contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12).

Pero nuestras armas son poderosas en contra de todo lo que se levante en altivez: “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” (2Corintios 10:4-5).

Pero tenemos que mantener una constante relación y comunión con el Reino de los Cielos y solo así el que se mantenga firme, obediente a los designios y|o asignaciones que hemos adquirido al entrar al Reino de los Cielos lo podremos llevar acabo.

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. !!Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” (Hebreos 2:1-4, Hebreos 6:12, 10:23, 25-31, 1Corintios 9:27, Lucas 21:34, 36).

En estos tiempos tan difíciles es necesario guardar nuestra salvación con temor y temblor.

“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,” (Filipenses 2:12)

Tiempos donde una eminente llegada del Señor no será retardada más.

Bendigo tu vida varón de Dios, igual a ti hombre del mundo, llegó el tiempo del cumplimiento de La Palabra De Dios.

Te invito a cobijarte Bajo Las Alas Del Único Dios que es Jehová De Los Ejércitos, porque: El Día Grande y Manifiesto del Señor Se Acerca.

¡En El Nombre De Jesús Siempreǃ y ¡Amén!

 

™©®

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s